La incontinencia urinaria, o pérdida involuntaria de orina, es un problema de gran incidencia. Se estima que afecta a más de dos millones de españoles, en su mayoría mujeres. La opción terapéutica inicial se compone de técnicas conservadoras que incluyen tanto la rehabilitación de la zona perineal, como la modificación de hábitos de vida, esto es, control de la ingesta de líquidos o evitar la realización de actividades deportivas. "A la hora de acudir al tratamiento farmacológico correcto hay que tener en cuenta diversas consideraciones previas. Es necesario realizar un diagnóstico individualizado que permita conocer las alteraciones fisiopatológicas causantes de la incontinencia. Asimismo, se debe planificar con el paciente un seguimiento periódico de la eficacia y seguridad del tratamiento, así como establecer los objetivos que se pretenden alcanzar", Dr. Honorato. Clinica Universitaria Universidad de Navarra.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud del año 2003, en España fueron diagnosticadas de incontinencia urinaria 3.255.539 pacientes.

Las causas pueden se debidas a un esfínter débil o a una vejiga hiperactiva.

En el primer caso, la válvula de salida de la orina deja escapar el líquido con mucha facilidad (cuando la persona ríe, tose o estornuda). Aunque las causas no son sabidas hay tres factores que causan pérdida de elasticidad y tensión en el suelo pélvico: los partos, la menopausia y la obesidad.

En el segundo caso, las causas suelen ser la obstrucción de la vejiga (enfermos de próstata), problemas neurológicos (esclerosis múltiple, envejecimiento, espina bífida) y otras causas aún desconocidas.

Con un tratamiento adecuado la incontinencia urinaria tiene cura.

La incontinencia urinaria se presenta en ambos sexos.

a) Incontinencia urinaria femenina

Es un problema frecuente en mujeres jóvenes que están en una etapa de la vida, en la cual las actividades físicas, laborales y sociales se encuentran en su plenitud. Generalmente esta situación lleva a la mujer a una situación de vergüenza y baja en su autoestima, lo que en muchas oportunidades la inhibe de tal forma, que oculta su problema, aceptando tal condición sin consultar médico, lo que es un despropósito ya que esta enfermedad tiene solución en la gran mayoría de los casos.

La incontinencia urinaria se puede clasificar en tres tipos:

 

Incontinencia urinaria de esfuerzos: Este tipo es el más frecuente en las mujeres que han tenido partos vaginales, sin embargo, también se puede dar en mujeres jóvenes nuliparas (sin partos previos). La anatomía pelviana femenina, contiene la uretra, vejiga, vagina, útero y recto.
Todos estos órganos están contenidos por una malla muscular, que puede ser dañada durante el trabajo de parto. Por esta razón, hoy en día prácticamente a todas las mujeres en trabajo de parto se les practica la episetomía ( sección quirúrgica de músculos pelvianos) para prevenir el daño a estas estructuras musculares, de tal forma de evitar el descenso de los órganos pelvianos ( prolapsos).
Cuando ocurre el descenso de la uretra y/o la vejiga, se produce la incontinencia urinaria, este fenómeno es progresivo, ocurriendo al comienzo frente a grandes esfuerzos, tales como toser, estornudar o levantar grandes pesos. En la medida que la debilidad de la musculatura va aumentando con el transcurso de los años, la incontinencia va aumentando, llegando incluso a presentarse frente a pequeños esfuerzos.

Incontinencia urinaria de urgencia (urgeincontinencia): Este tipo es más frecuente en las mujeres mayores, las cuales no necesariamente han estado sometidas a un trabajo de parto.
Esta incontinencia de orina habitualmente se ve precedida de un deseo imperioso de orinar, el cual no se puede contener. Este hecho se presenta habitualmente cuando la vejiga alcanza un cierto volumen, que desencadena una contracción involuntaria del músculo de la vejiga.

Incontinencia urinaria mixta: Se denomina así cuando los dos fenómenos antes descritos se presentan simultáneamente en una mujer.



b) Incontinencia urinaria refleja

Ocurre en pacientes con lesiones neurológicas (paraplejia, tetraplejia, y otros).

c) Incontinencia urinaria por rebosamiento

Se produce en los pacientes con uropatía obstructiva baja ( adenoma de próstata). Cuando la enfermedad avanza de tal forma que el vaciamiento de la vejiga llega a ser extremadamente dificultoso, se va produciendo una retención de orina en la vejiga, determinando el rebalse de orina por la uretra, lo que se manifiesta como una pérdida de orina involuntaria y frecuente.


Diagnóstico

Historia Clínica

En el estudio de la incontinencia urinaria es fundamental hacer una buena anamnesis (interrogatorio clínico), por ejemplo, preguntar en qué circunstancias hay pérdida de orina, en qué magnitud, si hay urgencia, etc.

La incontinencia urinaria de esfuerzo puede ser clasificada según los síntomas de la paciente en:

 

• Grado I: incontinencia sólamente después de un gran esfuerzo y estando la paciente de pie.
• Grado II: incontinencia con esfuerzo moderado.
• Grado III: incontinencia con mínimos esfuerzos, que se asocia a insuficiencia intrínseca del esfínter.

Examen físico

 

• Examen abdominal: Para observar cicatrices de cirugías previas, hernias, globovesical, etc.
• Examen vaginal: Para observar la uretra, su ubicación y movilidad con los esfuerzos. También se debe buscar la presencia de cistoceles (descenso de la vejiga), rectocele (descenso de recto), presencia de útero, y signos de atrofia vaginal.

Urodinamia

Es el examen más importante en el estudio de las incontinencias urinarias, porque permite la medición de la presión vesical durante la fase de llenado y vaciado. También mide el flujo urinario y se mide el residuo postmiccional. Además se puede hacer electromiografía del esfínter uretral externo, lo que nos ayuda a ver la calidad de éste.

Citoscopía

Es la visión de la cavidad vesical y de la uretra, mediante instrumentos ópticos. En el estudio de la incontinencia es útil para descartar patologías asociadas, por ejemplo, cistitis crónicas, cáncer vesical, etc.

Tratamiento

El principal objetivo del tratamiento es producir alivio sintomático. Existen tres tipos de tratamientos, los que pueden ser usados en forma individual o asociados.


Kinesiterapia

La musculatura perineal puede ser resforzada mediante ejercicios, lo que mejora la continencia urinaria. También se puede enseñar modificación de hábitos urinarios y de ingesta de líquidos.

Existen técnicas de "Biofeedback", consiste en medir la fuerza de contracción muscular de la vajina y registrala en una pantalla, de tal forma que la paciente la vea y pueda aprender como lograr contracciones satisfactorias. El tratamiento se realiza con esquemas de dos sesiones semanales por espacio de dos meses.

Este tratamiento puede ser exitoso especialmente en las pacientes con incontinencia Grado I, las que pueden ser curadas evitándose la cirugía. En pacientes con grados más avanzados si bien no siempre se logra la curación, igual es muy útil porque mejora la calidad de la musculatura perinal, lo que redundará en un mejor resultado de la cirugía.

Tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico de la incontinencia urinaria de esfuerzo tiene una historia larga en la cual, se han descrito más de 100 procedimientos quirúrgicos distintos, lo que confirma el hecho de que ninguna cirugía ha demostrado ser la ideal.

Todas las técnicas existentes se pueden agrupar en cinco tipos de cirugías:

 

• Suspensiones por aguja
• Suspensiones retropúbicas (vía abdominal)
• Preoperaciones con cinchas pubovaginales
• Prótesis esfinteriana
• Inyecciones periuretrales

Tratamiento médico

Está orientado principalmente a las personas con urgeincontinencia e incontinencia urinaria mixta, que son las que presentan contracciones involuntarias de la vejiga. Farmacológicamente son anticolinérgicos (inhiben actividad de acetilcolina), paralizando la musculatura lisa involuntaria visceral. De tal forma que, junto con inhibir la actividad vesical, pueden presentarse efectos colaterales tales como: boca seca, visión borrosa, etc. Las personas que presentan micción imperiosa, aumento de la frecuencia miccional e incontinencia de urgencia se ven muy aliviadas de sus síntomas con estos fármacos.

Referencias escogidas

1. Urinary Incontinence. En: The Merck Manual of Geriatrics (2nd Ed) Merck, USA. 1995: 169-99.
2. OUSLANDER J G. Urinary Incontinence En: Geriatrics Review Syllabus (3rd Ed).
3. American Geriatrics Society. Kendall Hunt, USA. 1996: 124-33.
4. Incontinence En: Essentials of Clinical Geriatrics (3rd Ed) Ed. Kane RL, Ouslander JG, Abrass IB Mc Graw Hill, USA 1994: 145-96.
5. FARRAR D J, WEBSTER G M. The bladder and urethra En: Principles and Practice of Geriatric Medicine Ed. Pathy MSJ. John Wiley & Sons, UK. 1998: 1241-51.

Recomendamos: INFORMACIÓN FARMACOTERAPÉUTICA DE LA COMARCA.INCONTINENCIA URINARIA 7 LIBURUKIA - 7 ZK / 1999KO UZTAILA-ABUZTUA VOLÚMEN 7 - Nº 7 / JULIO-AGOSTO 1999. Servicio Vasco de Salud.

 


Título: Guía de atención a pacientes con incontinencia urinaria

Autor: Servicio Andaluz de Salud

Resumen: El Servicio Andaluz de Salud en colaboración con la Asociación Andaluza de Enfermería Familiar y Comunitaria, pone a disposición de sus profesionales la segunda edición de la Guía de atención enfermera a personas con incontinencia urinaria, con el objetivo de facilitar el abordaje de un problema con importantes repercusiones en la autonomía de las personas y en sus relaciones sociales.

http://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/publicaciones/listadodeterminado.asp?idp=141

 

 

El GNEAUPP en su documento Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Ulceras por Presión y Heridas
Crónicas (GNEAUPP). Directrices Generales sobre Prevención de las Úlceras por Presión. Logroño. 2003, recomienda
:

Examine el estado de la piel al menos una vez al día.

Mantenga la piel del paciente en todo momento limpia y seca.

Valore y trate los diferentes procesos que puedan originar un exceso de humedad en la piel del paciente: incontinencia, sudoración profusa, drenajes y exudado de heridas.